98 Si Brasil fuera una canción, sería encantadora, cautivante, sonaría en sus oídos día tras día, y mes tras mes. Habría momentos de excitación y frenesí – con el incesante ritmo de los tambores y el sensual movimiento de una bailarina en el Carnaval – momentos de melodía y armonía – palmeras que se mecen, bandadas de aves que vuelven a sus árboles al atardecer, una canoa que cruza delicadamente las plácidas aguas de un río –y momentos de extrema serenidad – el movimiento pendular de una hamaca, las últimas gotas en la calma luego de la tormenta, una perfecta puesta de sol mientras saborea un jugo de fruta fresca, la nota sostenida, interminable, de un saxofón. Es una canción de descubrimiento y esclavitud, de héroes y bandidos, emperadores y caucheros, diseñadores y arquitectos, futbolistas y músicos. Es una historia de redención y esperanza. Se meterá bajo su piel, abrirá una puerta hacia su alma, llegará muy dentro de su corazón. Cada una de las regiones de Brasil es un verso distinto de esta canción. En Río el ritmo es so? sticado y a veces sofocante, aplacado por la exuberancia de sus verdes colinas y mares azules. En Iguazú, el ritmo está marcado por la percusión en la caída del agua en las cascadas, mientras que a lo largo de inacabables playas acariciadas por el Atlántico, la nota es más gentil. Las reservas de vida silvestre del Amazonas y El Pantanal podrían ser un solo de ? auta o clarinete, donde con paciencia se puede observar criaturas brillantes y coloridas. La canción tiene además diferentes estilos, que re? ejan las numerosas in? uencias que se combinan en este gran país, donde el amor de su gente por la comida, la música, el color, y la vida misma, es contagioso. Aprenda esta canción, sus notas y su cadencia. Aprenda a cantarla con nosotros, en ritmo de vida. Siente su Maravilloso Ritmo